lunes, 29 de octubre de 2012


ANASTASIA ROMANOV O ANNA ANDERSON
LA HISTORIA DE DOS MUJERES UNIDAS POR UNA MISMA VIDA

ANASTASIA ROMANOV ó ANNA ANDERSON

Esta es la magnífica historia de dos mujeres con una misma identidad, ser la única hija del Zar Nicolás II que se salvara de la masacre de 1918 en Ekaterimburgo-Siberia.

                Anna Anderson era una joven veinteañera de ascendencia rusa que decidió abrirse al mundo bajo la identidad de la Gran Duquesa Anastasia Romanóv de todas las Rusias, la misma que muriera en el verano de 1918, junto a toda la familia de Nicolás II, padres y hermanos.

La muerte de la joven Anastasia Romanóv fue todo un misterio, solo se sabía que oficialmente había sido fusilada en la noche del 16 al 17 de julio junto a su familia, pero con el tiempo, el rumor surgió cuando un soldado informó de la posibilidad del rescate de un miembro de la familia, de una de las hijas del Zar, que había quedado mal herida durante aquella noche fatal. 

El soldado Tschaikovsky dijo haber recogido a la joven gran duquesa y se la llevaría a Rumania donde curaría todas sus heridas. 

La vida de Anna Anderson surgió en 1920 cuando fue salvada de suicidarse en el puente del río Spree en la ciudad berlinesa.  Fue ingresada en un sanatorio mental durante un tiempo en la que ella se definía como la única superviviente de la familia imperial rusa e hija Nicolás II.  La noticia empezó a resonar por toda Europa.  La gente maravillada ante esa magnífica historia, daban motivos para pensar que si realmente fuera esta joven la verdadera hija del Zar, devolvería las esperanzas de los miles de súbditos rusos de colocar a un Romanóv en el trono, que fuera arrebatado por los bolcheviques.  Pero la pregunta estaba servida: ¿Es esta mujer la que dice ser y es verdaderamente Anna Anderson la famosa Anastasia Romanóv?  Hasta hace pocos años estas y otras preguntas seguían vigentes hasta que en la pasada década de los 90 una prueba del ADN confirmó lo esperado durante años.  Descubiertos los restos de la familia imperial, se cotejó el adn de los cadáveres y su semejanza con las distintas familias reales europeas que hubiesen estado emparentadas (danesa, alemana, británica y griega), siendo positivo su resultado.  No obstante comparados los resultados con los de la pericia practicada con los restos de Anna Anderson, esta última no era compatible.

Biografía de Anastasia Romanóv, Oldenburg (1901-1918).

Anastasia Nicolaeivna Romanov-Oldenburg-Holstein-Gottorp y von Hessen, nace en Peterhof, Rusia el 18 de junio de 1901, hija del Zar Nicolás II Romanóv y Feodorovna de Hessen.
Era la pequeña de las cuatro hijas del Zar y era muy conocida por ser quien cuidaba constantemente de su hermano el Zarevich Alexis, el pequeño de la familia.
Anastasia se crió junto a sus otras tres hermanas: Olga, María y Tatiana.  Junto a ella siempre su adorado hermano Alexis de dos años menor que ella.  Vivió alrededor de una corte sublime, pomposa y elegante.  Pero a Anastasia de carácter algo reservado, disfrutaba de realizar actividades lúdicas como también tenía entre sus aficiones, salir al campo, practicar tenis, jugar con sus hermanos o escuchando a su abuela paterna, la Zarina María de Dinamarca que disfrutaba de contar miles de historias y cuentos infantiles.  Se sabe que también asistió a actos protocolarios como las fiestas de Navidad o de Pascuas de Resurrección.  No hay muchos datos de la joven Anastasia desde su nacimiento hasta el final de sus días.

Tras estallar la Revolución Rusa de 1917: El 20 de Mayo de 1918, fueron exiliados a Siberia, donde residieron en confinamiento en Ekaterinburg.  Estuvieron residiendo durante sus últimos dos meses de vida, en una pequeña granja de dicha localidad siberiana.
Poco tiempo antes del fatal desenlace, el oficial bolchevique Yurovsky, trasladó a la familia imperial a otro pueblo llamado Alapayevsk.  La noche del 16 al 17 de Julio la familia fue sacada del lugar en donde refugiaban, tras despertarlos en la madrugada, fueron conducidos  al sótano de la casa con el pretexto de ser fotografiados.

Les acompañaba el médico de la familia imperial, el doctor Eugenio Botkin además de tres personas más al servicio de la familia.  Fueron ejecutados y para deshacerse de los cuerpos, la milicia decidió enterrarlos en el bosque tras haber sido bañados en ácido sulfúrico para que fuera compleja su identificación.

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